Plazas, encanto singular y una ruta alternativa de comercios únicos
y con personalidad
El barrio de Gracia tiene un nosequé
especial que me atrae hacia él cada vez que voy a Barcelona. Sus calles
estrechas, con arbolitos, bicis apoyadas en las fachadas y balcones de los que
cuelgan plantas y asoman molinillos de viento. Sus bares y locales, todos únicos y con personalidad. Sus
plazas, bulliciosas, vivas y activas y en las que igual te encuentras un
encuentro de bailarines de tango que una muestra de pintores locales. Su variopinta gente, ya que te puedes cruzar con todo tipo de personas en Gracia. ¡Todos cabemos en este barrio!
El sábado, después de mi enésima visita
al Parc Güell y un poco agobiada por el mogollón de turistas gritones que
había, empecé a descender hacia el mar. Siempre que voy al Parc Güell me gusta
bajar por la Avenida Santuari Sant Josep Muntany. Es muy tranquila y eso que es perpendicular a
Travessera de Dalt. Tras cruzar esa avenida y dejar a mi espalda el
insoportable ruido del tráfico ya tengo la sensación de sumergirme en otra
cosa. ¡He llegado a Gracia! Normalmente me dejo llevar y voy girando hacia izquierda
o derecha según me apetezca, ya que seguro que descubriré algún rincón distinto
a la última vez.
Esta vez seguí algunos de los puntos marcados en el folleto “Slow shopping”, donde se destacan 20 comercios del barrio de Gracia, como Planeta Té o Bagels. La
ruta recomienda otros establecimientos, como una floristería o varias
tiendas de moda y complementos donde encontrar desde luego ropa diferente y
original. Los tenéis todos aquí: