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2 de septiembre de 2013

Hotel Giraffe Nueva York


Después de mirar y remirar y de estar casi a punto de coger un apartamento que mi amiga Tiny me recomendó, nos decidimos y reservamos en el hotel Giraffe. Me suelo fiar bastante de los ránkings de Tripadvisor, que es mi web favorita para cualquier viaje, especialmente en cuanto a escoger alojamiento se refiere. Allí está el hotel nº 6 de 420 de NY. Nada pero que nada mal, ¿verdad? Mi (nuestra) opinión refuerza ahora esa buena posición.
Hicimos la reserva por Internet directamente en su web sin ningún problema. Unos días antes les envié un correo para asegurarme de que todo estaba correcto. Así era. A nuestra llegada nos estaba esperando ya José en el hall del hotel. No nos conocía de nada pero la lengua común fluyó como un hilo conductor entre nosotras y él.
Fue como si un tío nuestro viviese en NY y estuviese recibiéndonos en su casa con los brazos abiertos. Todo el viaje estuvo pendiente de nosotras, nos recomendaba sitios para comer o visitar, nos contaba cosas de su vida, cómo llegó a la ciudad, etc. Así que, en cuanto al personal del hotel, sobresaliente.

20 de septiembre de 2012

Paseo por Brooklyn Heights Promenade, NY


Como ya he comentado en alguna otra ocasión, cuando visité Nueva York me quedé especialmente sorprendida al conocer el barrio de Brooklyn. ¿Las razones? Es tranquilo, verde y floreado, con plantas bajas, sin estrés... Vamos, casi lo contrario que en Manhattan ;).

Lo ideal es coger el metro, llegar allí y hacer un recorrido a pie que nos llevará a tener la mejor panorámica del skyline de Nueva York y a cruzar el puente de Brooklyn. Ya se sabe, según las leyendas urbanas, que debemos caminar por ese puente si queremos volver a la ciudad alguna vez en nuestra vida ;).

Las paradas de metro que nos dejan en Brooklyn cerca del inicio del itinerario son:

  • Borough Hall (las líneas 2, 3, 4 y 5 paran allí). Hay dos salidas según la línea de metro en la que vayáis, a unos 100 metros una de otra, así que da lo mismo
  • Court St., a la que van las líneas N y R.

Debemos bajar por Remsen Street que, al igual que muchas de las calles perpendiculares al río, tiene las plantas bajas de ladrillo caravista super típicas (sí, esas con las escaleras hasta la puerta y la barandilla de hierro) y muchas flores. Una vez llegamos al final de la calle Remsen hay una especie de rotonda pequeña, ya que es una calle sin salida para los coches. Desde ahí hay que pasar por una pequeña puerta de hierro que nos lleva a mismo inicio del paseo peatonal: Brooklyn Heights Promenade. ¡Espectacular!


Conforme vas paseando, caminas de forma paralela al skyline de NY, y si miras de frente ves el puente de Brooklyn, que se debe cruzar para volver paseando a Manhattan. 

Yo fui 3 veces, dos de día y otra de noche, de tanto que me gustó. Al final del paseo, prácticamente bajo el puente de Brooklyn, hay zonas verdes, cafeterías, una explanada con una heladería en una caseta blanca de madera y un restaurante en un embarcadero.

Para mí este paseo por Brooklyn Heights Promenade es, sin duda, imprescindible si vamos a Nueva York.


11 de enero de 2012

Nueva York VI. Metropolitan Museum.

Nos despedimos de Manhattan visitando el Metropolitan Museum, donde nos pasamos casi todo el día. Es totalmente obligatorio visitarlo y hay que hacerlo con tiempo y calzado cómodo. Allí vimos obras de Renoir, Monet, Van Gogh, Seurat, Goya, Picasso, Velázquez, Klimt... La tienda es chulísima, con pósters, calendarios, reproducciones y un montón de tentaciones.






A la hora de comer nos acercamos a un Dean&Deluca (por segunda vez durante nuestro viaje). Éste se encuentra en el barrio más pijo de Manhattan: Upper East Side (el de la serie Gossip Girl). Nos compramos unas ensaladas y unas cajitas de sushi y nos fuimos a Central Park a un banco, ¡más neoyorquino imposible!





¡¡¡HASTA LA PRÓXIMA, NUEVA YORK!!!


Foto Museo: http://www.factmonster.com Fotos Dean & Deluca: http://en.item.rakuten.com y http://unpaidgourmet.wordpress.com

Nueva York V. Los barrios cool y el Empire State.

En el penúltimo día en Nueva York pateamos los barrios del Soho, Tribeca y Greenwich Village. Todos súper cool, con súper coches y súper tiendas. En algún momento te sientes pelín cohibido, como cuando entramos a la tienda Prada a cotillear un poco y ni levantaron la mirada cuando entramos. Pero me da igual, con lo que vale un bolso de Prada me compro 250 en Zara y tan feliz




Arrasamos en Victoria's Secret, diosssss. ¡¡¡Qué maravilla!!!


Por la tarde subimos al Empire State Building, el de KIng Kong, jaja. Con impresionantes vistas de todo Nueva York. Estuvimos casi 3 horas allá subidas, de forma que vimos Manhattan de dia, con el atardecer y de noche. Son unas vistas para no olvidarlas NUNCA.


Fitxer:Manhattan at Dusk by slonecker.jpg


Foto: Viquipèdia.

Nueva York IV. Norte de Manhattan y edificio Dakota.

Al día siguiente nos fuimos al norte de la isla de Manhattan. Teníamos varias cosas por ver por la zona. En primer lugar, la Universidad de Columbia. Es un campus a la americana, con edificios majestuosos, con grandes columnas y estatuas, y amplias zonas verdes. La biblioteca es espectacular y el edificio de recepción al alumno parece un palacio o algo así. Es realmente bonito.

A muy poquito de allí está el mausoleo de un capitán y the church of the Intercession, que es sencillamente para morirse de un infarto. No había absolutamente nadie visitándola y es una iglesia grandiosa, con una torre enorme a la que no pudimos acceder pues estaban arreglándola por dentro. Un señor muy amable nos abrió las puertas del edificio y pudimos estar tan tranquilas paseando por allí.
Caminando ya hacia el sur, casi rozando Central Park, está la catedral de St. John the Divine, la gótica más grande del mundo.
Siguiendo por Central Park West te encuentras con el edificio Dakota. Allí vivía John Lennon y allí le mataron cuando salía de su casa. Está justo frente a Central Park.

Nueva York III. Brooklyn y zona cero.

Nos habían hablado muy bien del barrio de Brooklyn, así que a la mañana siguiente cogimos el metro y allá que fuimos. Es precioso. Las calles son de plantas bajas, llenas de flores, tranquilas y con jardines y parques en cada rincón. Sinceramente, podría vivir allí.

Las típicas escaleras de piedra o hierro que ascienden hasta la puerta de los edificios también están allí (en muchas zonas de Manhattan también, claro). Desde Downtown Brooklyn han hecho un paseo que circula en paralelo al río. Es ancho, con bancos y árboles y lo mejor es que vas viendo el skyline de NY. Hicimos un recorrido circular: fuimos en metro a Brooklin, paseamos por sus calles, recorrimos todo el paseo del Downtown y llegamos a los pies del puente de Brooklin. Volvimos a Manhattan caminando por el puente para asegurarnos así que algún día, a lo largo de nuestra vida, volveremos.
Por la tarde pasamos por la zona cero, donde siguen construyendo una nueva torre: la Torre de la Libertad. Hemos visto tanto estas calles y lo que pasó a través de la televisión que es casi como si ya hubiésemos estado allí. Pero cuando realmente estás allí el corazoncito se te contrae como una pasa.
Foto Brooklin: http://brooklynskeptic.wordpress.com/ Foto puente: Wikipedia

Nueva York II. Barrios, Skyline y Ferry a Staten Island.

En el tercer día de viaje en Nueva York, conocimos los principales barrios: Bronx, Queens, Harlem, el barrio judío, Little Italy y Chinatown. Estos dos últimos los hicimos a pie y por nuestra cuenta, pero los primeros los hicimos con una excursión que habíamos reservado desde España y que nos había recomendado un montón de gente.

Ese día vimos por primera vez el skyline de Nueva York. Es una maravilla. Nos gustó tanto que repetimos dos veces más y vale sin duda la pena.

Tuvimos la suerte de que la guía era una mujer súper preparada, que conocía bien aquello que nos contaba y que, además, era divertida. Con ella vimos las calles del Bronx, con sus bandas callejeras casi en cada esquina, sus graffitis y sus colegios con rejas en cada una de las ventanas. Más de uno nos hizo una opa ostil con lo dedos y manos Por lo visto no les hace mucha gracia que aparezcan por allí los turistas con sus cámaras de fotos.
En el barrio judío nos quedamos todos de piedra observando a las mujeres tapadas de pies a cabeza con colores oscuros, zapatos planos y camisas cerradas hasta el cuello. Caminan detrás de sus maridos y no pueden mostrar ni un centímetro de su piel: llevan medias gruesas color carne incluso en verano.
También pasamos por el estadio de los Yankis de NY, donde los vimos entrenar en el exterior.
Chinatown me pareció un horror. Es un revuelto de tráfico, gritos de los vendedores, olores y caos. Estuvimos pocos minutos por allí, la verdad. En cambio, Little Italy es muy bonito y realmente parece que estés en Italia. Aunque el Empire State te recuerda continuamente donde estás. Lamentablemente, nos contaron que progresivamente el barrio chino se va expandiendo y el barrio italiano cada vez es más pequeño.
Por la tarde fuimos al distrito financiero, donde pasamos por Wall Street y la bolsa. Cogimos el ferry, que nos llevó a Staten Island y desde el cual pudimos ver la estatua de la Libertad bien cerquita. Las vistas del sur de Manhattan desde el barco, con sus rascacielos amontonados sobre el río, es impresionante. Realmente es una de las cosas que más nos gustaron y encima es gratis. Sale cada 15 minutos.
Foto: wellfedtraveler.com

Nueva York I

El primer día en que estuvimos en Nueva York nos sentíamos muy cansadas por el vuelo y el cambio horario. Hicimos un gran esfuerzo por no acostarnos a las seis de la tarde.

Pese al sueño, nos obligamos a dar nuestro primer paseo por la gran manzana: 5ª Avenida, Park Avenue (donde teníamos el hotel), Rockefeler Center y Broadway Avenue.



Al día siguiente empezamos con ritmo fuerte a ver Manhattan. Comenzamos paseando por Central Park, que nos llevó toda la mañana, ¡es enorme! Aunque parezca increíble, no se escucha el tráfico que lo rodea. Por dentro hay mucho caminos, e incluso alguna carretera por donde pasa transporte público, pero el problema es que está fatal señalizado y en varios momentos nos perdimos (literalmente) en el parque. ¡Tiene 4 kilómetros de largo!


A destacar sus lagos, especialmente el Reservoir, que es el más grande y el que sale en un montón de películas. También es precioso la avenida de la literatura, o algo así, donde se pueden ver estatuas de algunos de los escritores más conocidos, como Walter Scott.




Tras Central Park, pasamos otra vez por la 5a Avenida, Broadway y llegamos a Times Square. Espectacular, sí, pero a mi me agobió un poco, la verdad. Hay que tener en cuenta que nos encontrábamos a finales de junio en plena jungla de asfalto, y las temperaturas no bajaban de 30 grados a la sombra. En Times Square la sensación es como si los edificios, con sus cientos de anuncios y sonidos, se te viniesen encima. Eso sí, de noche te quedas con la boca abierta. Cada día cogimos la costumbre de merendar en el Starbucks un frapuccino de fresa o caramelo. Para morirse. Menos mal que nos pasamos el día caminando de un sitio a otro y que lo compensábamos

A Nueva York con Delta

A finales de junio volamos a Nueva York y lo hicimos con Delta. De precio salió bastante bien: 450 euros ida y vuelta, y era directo Valencia-NY (JFK). Pese a que yo suelo comprar todo por Internet y NUNCA recurro a las agencias, esta vez sí lo cogimos por agencia. Si lo hacíamos nosotras directamente nos ahorrábamos unos 50 euros en total, y si lo cogíamos con la agencia nos arreglaban ellos todo el tema del papeleo para entrar en EE UU.

No se hizo tan pesado como esperábamos. Pero el problema es doble: el avión en que viajamos era IDÉNTICO a un Ryanair, 3 asientos - pasillo - 3 asientos e igual de estrecho. Resultó muy agobiante para moverse y como el avión sólo tenía un pasillo pues no era plan de estar dando vueltas todo el rato. En la revista de la compañía vimos que no era precisamente de las naves pequeñas. Esta tenía 4 puertas. Incluso lo preguntamos a uno de los azafatos y nos confirmó que era la 5ª más grande de la compañía o_o

El segundo problema que nos encontramos, sobre todo a la ida, es lo antipáticas que fueron las azafatas. Pero una cosa increíble. Yo no sé si estaban cansadas o si les dolía el pie, pero casi tenías que pedirles disculpas cada vez que las llamabas o les rogabas que te repitiesen lo que te habían preguntado. Nunca me había pasado en ningún vuelo con ninguna compañía.
A la vuelta el avión era igual, con la notable diferencia de que cada asiento tenía TV individual. Nos pusimos moradas a ver películas de estreno, series, juegos... Igual de estrechas pero drogadas por la tele. Cuando nos dimos cuenta estábamos en tierra firme de nuevo. En este caso, los azafatos/as fueron más majetes, aunque sin pasarse, eh?!