Durante el tercer día en Negombo me reuní con el resto de personas con las que iba a viajar las dos semanas siguientes. Juntas, con Ambica Deva como organizadora y profesora de yoga y con Karnal como guía local durante el viaje, íbamos a hacer una ruta por la isla durante dos semanas. Este viaje cultural y espiritual empezaba en Negombo y acabaría en el sur, en Weligama.
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| Con Joel, Carmen y Blanca en la playa de Negombo |
El primer día comimos juntos en la playa, en un restaurante junto a la arena, así que después pudimos dar un paseo por la playa de Negombo de la que os hablo en este artículo. Estaba llena de gente local que pasaba el domingo allí y se les podía ver en grupos de familiares y amigos escuchando música, hablando animadamente o remojando los pies. Esa tarde fuimos a cambiar euros por rupias srilankesas y quien quiso también se compró una tarjeta sim para poder tener internet. Son muy baratas y sencillísimas de instalar. La jornada se acabó con la primera de sesión de yoga y meditación, cena en el jardín y muchas charlas para conocernos.
Al día siguiente, y después de hacer una sesión de yoga al amanecer con el grupo, desayunamos y empezamos el viaje hacia el interior de la isla. También fue un viaje hacia nuestro interior. Allí nos juntamos once personas bien diferentes llegadas de Alicante, Barcelona, Andalucía o Londres, cada una con sus procesos y un punto vital determinado. Pero unidas en un espacio común: Sri Lanka. Desde el principio la energía entre nosotros fluyó con facilidad y se crearon lazos maravillosos.











