28 de febrero de 2026

De Negombo a Anuradhapura, la ciudad milenaria y sagrada de Sri Lanka. Inicio de la ruta de dos semanas en la isla

Durante el tercer día en Negombo me reuní con el resto de personas con las que iba a viajar las dos semanas siguientes. Juntas, con Ambica Deva como organizadora y profesora de yoga y con Karnal como guía local durante el viaje, íbamos a hacer una ruta por la isla durante dos semanas. Este viaje cultural y espiritual empezaba en Negombo y acabaría en el sur, en Weligama

Con Joel, Carmen y Blanca en la playa de Negombo

El primer día comimos juntos en la playa, en un restaurante junto a la arena, así que después pudimos dar un paseo por la playa de Negombo de la que os hablo en este artículo. Estaba llena de gente local que pasaba el domingo allí y se les podía ver en grupos de familiares y amigos escuchando música, hablando animadamente o remojando los pies. Esa tarde fuimos a cambiar euros por rupias srilankesas y quien quiso también se compró una tarjeta sim para poder tener internet. Son muy baratas y sencillísimas de instalar. La jornada se acabó con la primera de sesión de yoga y meditación, cena en el jardín y muchas charlas para conocernos. 

Al día siguiente, y después de hacer una sesión de yoga al amanecer con el grupo, desayunamos y empezamos el viaje hacia el interior de la isla. También fue un viaje hacia nuestro interior. Allí nos juntamos once personas bien diferentes llegadas de Alicante, Barcelona, Andalucía o Londres, cada una con sus procesos y un punto vital determinado. Pero unidas en un espacio común: Sri Lanka. Desde el principio la energía entre nosotros fluyó con facilidad y se crearon lazos maravillosos. 

22 de enero de 2026

Qué hacer y visitar en Negombo, primera parada en la ruta por Sri Lanka

Ayubowan (ආයුබෝවන් en cingalés, proviniente del sánscrito) es mucho más que la traducción de ‘hola’. Significa que le deseas una larga y saludable vida a la persona a la que se lo dices, junto con las palmas unidas a la altura del pecho. Así que parece una muy buena primera palabra para familiarizarnos con la principal lengua de Sri Lanka, aunque no la única: parte de la población esrilanquesa habla tamil, llegado de la India, e inglés por la presencia colonial. La diversidad lingüística de la isla es reflejo de su rico patrimonio cultural, histórico y social, y, como escenario, cuenta con una naturaleza bellísima y exuberante que se expresa en forma de selvas, montañas, campos de té y playas inmensas o minúsculas y recónditas. Templos budistas milenarios, ciudades caóticas y llenas de ruido, gentes que se toman su tiempo, gastronomía sorprendente. Sri Lanka es el resultado de la influencia y presencia de muchos pueblos, pero ha conseguido tener una personalidad única que la diferencia de todo lo demás. 

No es de extrañar que se la llame la perla del Índico o que Marco Polo se refiriese a ella como “la isla más bonita del mundo”. Y es que tengo la sensación de que Sri Lanka te ofrece lo que sea que estés buscando dentro y fuera de ti: calma, paz, conexión y consciencia en contacto con la naturaleza, aldeas tranquilas, centros ayurveda o de yoga… o bien animación, gentío, actividades y experiencias vibrantes.



El vuelo Barcelona-Sri Lanka hacía una escala corta en Estambul y la primera parte del viaje, de tres horas y media hasta llegar a Turquía, pasaron sin darme cuenta. No he estado en el país del Bósforo y de la Capadocia más allá de esas escalas aéreas, pero percibí una energía especial, esa que tienen los lugares y personas con los que conectas instintivamente y sin saber por qué. Tras la rápida escala, las más de 8 horas entre Estambul y Negombo se hicieron también amenas gracias a mi compañero de asiento, un malagueño que iba con unos amigos a surfear en la costa este de Sri Lanka. Después de unas horas contándonos media vida, intentamos descansar para no tener demasiado jet lag, pero ninguno de los dos logró pegar ojo en todo el vuelo. Así que llegué a las 5 de la mañana a Negombo sin dormir.

18 de diciembre de 2025

Venecia siempre

Gran Canal de Venecia en agosto de 2015

Cogí el ordenador y la botella de agua y giré sobre mis pasos para caminar hacia la habitación del balcón e instalarme allí. Pero me quedé unos segundos, detenida, mirando la fotografía que tenía con mis chicas en Venecia, donde se veía, a nuestras espaldas, la punta de Fondamenta della Salute, al otro lado del Gran Canal. Qué belleza. Y qué increíble es la vida: era imposible imaginar en ese preciso momento que años después me volvería a hacer nuevas fotos en el mismo lugar pero viviendo otra vida y trabajando de algo muy distinto a lo que había hecho hasta ese momento. La imagen casi me dolió un poco. No veía el momento de volver a Venecia para vivir nuevas sensaciones y experiencias en ella.

16 de octubre de 2025

Regreso a Nueva York


Regreso a Nueva York ocho años después. Y sigue ahí. Está igual pero ya no es la misma ciudad. Sé que volveré.

1 de septiembre de 2025

Qué hacer en un día en Bayona, Francia

Lo bueno de conocer mucho un sitio y de visitarlo repetidamente, es que exploras cada vez más sus alrededores y conoces otros lugares cercanos. Así que en nuestro último viaje a San Sebastián, además de repetir algunos de nuestros clásicos, hemos aprovechado para empezar a conocer la región de Aquitania en Francia y el punto de partida ha sido Bayona, ¡y qué descubrimiento!

Así que, bien aconsejados, empezamos nuestra ruta de un día en la ciudad de Bayona, a una hora de Donosti y al suroeste de Francia. Decidimos ir por autopista y volver por la carretera D-810, por eso de hacerlo circular, llegar pronto por la mañana y disfrutar, de regreso, de las espectaculares vistas desde la carretera.


 

Bayona es un sitio precioso, muy recomendable para pasar unos días, perderse por sus calles, cruzar sus puentes y disfrutar de su animada tranquilidad. La ciudad está dividida en tres zonas distintas por los ríos Nive Adour: Gran Bayona, Pequeña Bayona y Saint-Esprit. En la Gran Bayona, las calles y casas son alegres, con ventanas de mallorquinas de colores, entramados de madera y banderillas que atraviesan de un edificio al otro. Muchas tiendas, muchos restaurantes y muchos sitios con cruasanes baratos y muy buenos ;) 

La catedral de Bayona también es uno de los atractivos de la ciudad. Se encuentra en el Camino de Santiago, fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1998 y es realmente espectacular por sus dos campanarios y el claustro. Podéis hacer una visita virtual en su web, donde también tiene horarios e información sobre su historia muy interesante.

A pocos minutos de ella, junto al río Nive, hay un mercado sensacional, el mercado Les Halles. Tenéis aquí más información oficial. Está muy bien provisto de productos de la zona, por lo que es un buen lugar para volver a casa con algún foie o queso francés. Además, el cuarto sábado de cada mes, de 11:30 a 12:30, actúa un coro de voluntarios para que el ambiente sea todavía más alegre. Junto al mercado de Bayona, hay una plaza donde se instala un mercadillo con antigüedades y cachivaches de lo más variado.

8 de agosto de 2025

Qué ver en Barcelona, ¿por dónde empezar en esta ciudad que ofrece tanto?


Barcelona. Barna. Bcn. Una palabra que supone tener un millón de posibilidades. Rutas por sus barrios, mar, montaña, gastronomía, alojamiento de todo tipo, tiendas, oferta cultural inmensa, pueblos cercanos... Cualquier viajero que pase por ella habrá de escoger entre muchísimas alternativas.

Entre toda esta montaña de opciones, la mejor idea es ponerse a filtrar tanta información y organizarnos. En Internet, como siempre, podemos encontrar respuestas a nuestras preguntas viajeras. En la wikipedia o en la web Barcelona Turisme (ticad en los nombres para acceder a las webs) tenemos mucha información útil para planificar nuestro viaje y conocer un poco más la ciudad por adelantado. 

En cuanto al alojamiento, ¡hay miles de opciones! Podéis dar un vistazo en webs especializadas como Trivago y escoger, usando sus filtros, lo que más se ajuste a lo que buscáis. ¿Gastronomía? La pregunta es: ¿qué país queréis degustar? En barrios como el de Gracia hay restaurantes de casi todas las partes del mundo. Uno de mis favoritos es el restaurante libanés Ugarit, con distintas localizaciones en Barcelona. Pero lo cierto es que se puede degustar cualquier país a lo largo y ancho de la ciudad.

20 de febrero de 2020

Taormina, Sicilia

Igual queda un poco mañido escribir esto como inicio, pero aterricé en el aeropuerto de Catania con una maleta llena de sueños y expectativas. Y me quedé corta: lo visto, aprendido y vivido durante aquellas semanas de periplo viajero fue extraordinario.

Y empecé por Italia... De Catania vi poco o nada y es algo que en algún punto del futuro tendré que solucionar y no solo porque sea la tierra natal de Battiato. En cualquier caso, esta ciudad fue para mí el punto de entrada a Sicilia y desde donde cogí el autobús a Taormina, al noroeste de la isla, donde estaría dos semanas.

Taormina, plaza IX aprile, con la playa de Giardini Naxos y el volcán Etna al fondo






Taormina. Preciosa, de difícil acceso, encantadora, cara, carismática, caótica, llena de turistas... pero también de momentos de calles desiertas (cualquier día entre semana a la hora del desayuno), y de zonas que quedan alejadas de las rutas establecidas.

Corso Umberto es la avenida que, desde Porta Messina, recorre la ciudad de punta a punta y, además, prácticamente la única más o menos recta. Es fácil desorientarse allí los primeros días ya que el resto de calles, callejuelas, pasajes y demás vías de todo tipo y tamaño se enmarañan y entremezclan con placitas, escaleras y recovecos en un desorden bellísimo.

Las fachadas son alegres, con tonalidades siena sobre todo pero también azules, malva o blancas. Y los balcones y salientes están adornados con plantas crasas colgantes y los tradicionales bustos sicilianos de cerámica.

20 de febrero de 2017

Cambio de año en un lugar nuevo: Escocia: lago Lomond

Despedí 2016 y empecé 2017 a miles de kilómetros de casa y con más frío del habitual en un lugar en el que no había estado antes: Alba, que en gaélico escocés significa Escocia. Así que buen sitio para amanecer un 1 de enero con todo un año para estrenar por delante. De ese viaje me he quedado con las personas, tan amables, con Edimburgo, con el castillo de Balloch, el pueblito Luss en el lago Lomond y con la sobrecogedora imagen del monumento-torre a William Wallace en Stirling.


















Ahora escribo desde la primavera recién estrenada aunque el viaje fue en diciembre-enero, lo que significa que a partir de las cinco de la tarde es de noche total. Frío y viento en la calle y casi ni un alma paseando, así que, como pasa en otros sitios de Gran Bretaña, la vida y el ambientillo (y el calorcito) están en los pubs. Acogedores, con rincones agradables y chimeneas encendidas. No fallan. Eso sí, es fácil olvidar muchas veces que la cocina cierra pronto y que hay que cambiar, por tanto, el chip con los horarios... ¡todo más pronto!

La primera parte del viaje es en el lago Lomond, en el parque Nacional de los Trossachs, con base en el pueblo de Balloch, en el extremo sur. Lo que es el centro neurálgico de la zona, resulta ser un pueblo la mar de tranquilo y apacible, con los servicios justos, algún pub y varios bed&breakfast. El sitio es precioso, especialmente por su castillo y la enorme extensión de prados, árboles y jardines que lo rodean. Desde el Balloch Castle Country Park, ladera abajo, se ve el lago y otros pueblos que descansan en su orilla.

8 de abril de 2016

Guernica, Aulesti y Lekeitio... En ruta.

Después de pasar diez días en Navidad en una autocaravana y casi morir en el intento por, sobre todo, una incorrecta planificación, quedé empachada de viajar. Mejor en casa, cerca del mar... Pero después de un trimestre de inmovilización... ¡de nuevo en ruta! 

Para romper el hielo, dos viejos amigos: San Sebastián y Barcelona, unidos por un vuelo de una hora en paralelo a los Pirineos. Después de tantos años de visitar estas ciudades y, sobre todo en el caso de Barcelona, callejear sin mapa ni rumbo sus calles y barrios, se podría pensar que las conozco del todo. Pero hay lugares, como algunas personas, que no se acaban nunca porque están en continuo cambio, expansión y reinvención incluso. ¡Y son muy grandes! :)

Con todo, y empiezo con el País Vasco, esta vez me apetecía salir fuera del área urbana de Donosti y conocer algo nuevo más allá de sus montes y pueblos más inmediatos. Y el camino nos llevó a Guernica, lugar de reunión de los pueblos de Vizkaya. Después de conducir una hora bajo lluvia torrencial, fue aparcar y dejar de llover... ¡biennnnn! La ciudad es pequeña, cómoda, verde y con muchas flores por todos sitios. Tiendas bonitas, cafeterías con encanto y, como en casi todo el País Vasco, unas panaderías de entrar y no parar (de comer). Las calles y las casas son preciosas y es muy agradable sencillamente pasear y observar.  

9 de noviembre de 2015

Dónde dormir en la Costa da Morte, Galicia: Casa Ceferinos en Frixe

Una cosa tenemos clara si volvemos a la Costa da Morte (además del hecho en sí de que volveremos) y es que nos quedaremos otra vez en Casa Ceferinos. Esta casona restaurada está en el corazón de la mini aldea de Frixe, a pocos kilómetros de faro Touriñán. Su localización es perfecta para conocer toda la Costa da Morte, ya que el punto más alejado queda a una hora. Además, llegar desde el aeropuerto de Santiago de Compostela también lleva poco más de una hora.

1 de septiembre de 2015

Costa da Morte en Galicia: de Malpica de Bergantiños al faro de Laxe

Una ruta viajera no tiene que ser necesariamente lineal, ¿no? Así que, después de haber conocido y recorrido de Muros a Cabo Fisterre, en el sur de la Costa da Morte, en nuestro tercer día en Galicia tomamos la carretera rumbo al norte. 

Después de conducir una hora aproximadamente desde Frixe, llegamos al pueblo pesquero de Malpica de Bergantiños. Allí nos gustó especialmente pasear por su puerto pesquero, disfrutar del ambiente festivo y de la amabilidad de la gente. Vale la pena dar una vuelta por la playa Area Maior y también contemplar las islas Sisargas desde varios puntos del pueblo.


Desde Malpica seguimos la ruta norte de la Costa da Morte visitando O Porto de Corme y el faro do Roncudo, donde poco nos faltó para salir volando. ¡Qué vendaval! ¡Qué pelos! Pero cuánta belleza :) Caminamos por el puerto y el paseo marítimo y fuimos a comer al restaurante Miramar Corme, donde disfrutamos de una buenísima parrillada de pescado.

15 de agosto de 2015

Ruta por la Costa da Morte: de Muros a Cabo Fisterre

El segundo día de ruta por la Costa da Morte nos llevó al sur (el primero estuvimos en Muxía). Empezamos por Muros, un pueblo precioso, alegre, con mucha actividad y que, además, coincidió en que era día de mercado. Dejamos el coche a la entrada del pueblo y paseamos por los puestos del mercadillo al mismo tiempo que no perdíamos de vista el puerto, el mar y los miles de mejillones que había en las rocas.








En Muros hay mucho que ver y visitar. A un corto paseo está el barrio A Virxe do Camiño, donde está la iglesia santuario con el mismo nombre y del siglo XVI. Ya en el casco histórico de Muros, recorrimos muchas de sus calles, con casas preciosas con balconadas y galerías blancas llenas de flores. En la bonita y alegre Plaza de Galicia hicimos un alto en el camino para refrescarnos, ya que el calor era increíble. Entramos a conocer el edificio del Mercado de abastos y seguimos nuestro paseo hasta la zona alta del pueblo. Allí entramos a la capilla de Nuestra Señora de las Angustias, donde una guía local nos explicó su historia. De allí, serpenteando por las callejuelas, fuimos a la iglesia de Muros, que se conocía como la Colegiata de Santa Maria do Campo. Desde la torre del campanario se puede admirar una vista fantástica de toda la localidad, su puerto y las montañas.