
Llegamos al aeropuerto de Aalborg a las 10:20, después de un vuelo bastante bueno con Norwegian Airlines. Lo primero que sentí fue alivio por pisar tierra otra vez. Esto de tener alma viajera y asustarme cada vez que vuelo (cosa que me pasa desde hace un año por un problemilla con Ryanair al aterrizar) no me está gustando nada...
Allí nos recogió mi amiga y guía Line Lindgreen, que nos esperó para llevarnos a su casa en Dronninglund. Unos 25 minutos en coche. Primera impresión del país: es plano, hay mucha granja y hay carretera bici por todas partes.


