15 de agosto de 2015

Ruta por la Costa da Morte: de Muros a Cabo Fisterre

El segundo día de ruta por la Costa da Morte nos llevó al sur (el primero estuvimos en Muxía). Empezamos por Muros, un pueblo precioso, alegre, con mucha actividad y que, además, coincidió en que era día de mercado. Dejamos el coche a la entrada del pueblo y paseamos por los puestos del mercadillo al mismo tiempo que no perdíamos de vista el puerto, el mar y los miles de mejillones que había en las rocas.








En Muros hay mucho que ver y visitar. A un corto paseo está el barrio A Virxe do Camiño, donde está la iglesia santuario con el mismo nombre y del siglo XVI. Ya en el casco histórico de Muros, recorrimos muchas de sus calles, con casas preciosas con balconadas y galerías blancas llenas de flores. En la bonita y alegre Plaza de Galicia hicimos un alto en el camino para refrescarnos, ya que el calor era increíble. Entramos a conocer el edificio del Mercado de abastos y seguimos nuestro paseo hasta la zona alta del pueblo. Allí entramos a la capilla de Nuestra Señora de las Angustias, donde una guía local nos explicó su historia. De allí, serpenteando por las callejuelas, fuimos a la iglesia de Muros, que se conocía como la Colegiata de Santa Maria do Campo. Desde la torre del campanario se puede admirar una vista fantástica de toda la localidad, su puerto y las montañas.






La hora de la comida había llegado así que nos acercamos a la recomendada Casa Petra de Muros a probar el pulpo a feira. ¡El mejor del viaje!




Seguimos nuestra ruta por el sur de la Costa da Morte en la Cascada del Ezaro y el embalse de Santa Uxía, zona en la que estuvimos un buen rato observando las vistas desde el mirador y paseando después por la fantasmagórica y fotogénica carreterita que va por encima de la presa. Pese a que nos gustó conocer la cascada y ver el mar desde allí arriba, no dejó de sorprendernos la cantidad de cemento que había por todas partes. La central hidroeléctrica que se construyó en el embalse de Santa Uxía ha hecho que la cascada sólo caiga en toda su plenitud unos días determinados a unas horas concretas.





Más tarde, en Carnota, paramos para conocer uno de los hórreos más largos de Galicia, junto al que hay un palomar o pombal y la iglesia de Santa Comba.

El día acabó de la mejor de las maneras posibles: en Cabo Fisterre admirando desde una roca la puesta de sol. El efecto es como una clase de yoga: relax, bienestar, armonía, y relativización de las cosas. Es imprescindible y parte del viaje disfrutar las puestas de sol de la Costa da Morte desde sus faros o cabos. Si contemplas una, ¡te engancha! :)

A la bajada del faro y ya hacia Fisterre, recogimos a gente que iba andando en la misma dirección. Hacía mucho frío y viento y había sorprendido a muchos con ropa totalmente de verano. Entre ellos bajamos a Elia y Arturo, una pareja de americanos de Carolina del Sur que había hecho parte del Camino de Santiago. Acabamos tomando algo juntos en un acogedor bar de Fisterre y contando anécdotas. 

Con ellos pusimos la perfecta guinda a un día completo y maravilloso recorriendo el sur de la Costa da Morte.



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