15 de agosto de 2013

Un día en Aarhus, Dinamarca




Aarhus es la 2ª ciudad en población de Dinamarca y es un referente cultural para el país. Sede universitaria, puerto industrial, casco histórico con bulliciosas calles... Además, cuenta con importantes y muy interesantes museos, de los que nosotros visitamos dos: Aros, con arte moderno y contemporáneo, y Old City o Den gamle by, un museo al aire libre donde conocer de forma fidedigna cómo se vivía en Dinamarca hace dos siglos.




Por la mañana visitamos Aros, inaugurado en 2004 y cuyo impresionante edificio está coronado por un pasillo circular por el que se puede (debe) pasear y cuyas paredes de cristal abarcan todos los colores del Arco iris. Nos gustó muchísimo y las fotos quedan genial ;)







Nos sorprendió encontrarnos obras de Andy Warhol, ¡el original de las fotos de Marilyn! Y varias salas en las que el visitante es parte activa de la muestra, como habitaciones con espejos y cristales que crean ilusiones ópticas. Nos impresionó una escultura blanca que emitía pulsaciones de luz. Está conectada con la Universidad de Tokyo y cada fogonazo de luz sucede cuando una estrella desaparece...

Del museo Aros nos fuimos a almorzar y después estuvimos recorriendo el centro de la ciudad y sus callejuelas, con mucho ambiente y encanto. La catedral de San Clemente, con una puerta que a mí me recordaba a los diseños de Rivendel (ciudad elfa de El señor de los anillos), es el primer edificio de ladrillo construido en Jutlandia.













Por la tarde estuvimos en Old city, una reconstrucción fidedigna (usando materiales, muebles y maquinarias originales) de cómo se vivía en Dinamarca dos siglos atrás. Se pueden recorrer las casas por dentro, las huertas, jardines y molinos, e incluso conocer todos sus comercios muy de cerca: sombrererías, fábricas de tabaco, pastelería, ferretería, encuadernaciones de libros y librerías... Muy ilustrativo e interesante.
Nos gustó mucho la Universidad de Aarhus, con sus extensiones verdes, lagos, árboles inmensos y tranquilidad. ¡Así da gusto estudiar!

El día lo acabamos (agotados, todo hay que decirlo) en el parque de atracciones vintage Friheden, al sur de la ciudad y al que fuimos con Line y una amiga suya a ver un concierto de un grupo danés. El parque es muy bonito, pequeño y, cómo no, con árboles y lagos incluidos.

Una hora y media más tarde, llegábamos de nuevo a Dronninglund y nos fuimos directos a dormir... ¡al día siguiente, más!

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